Es impensable el trabajo de las fisioterapeutas del equipo sin considerar el juego. Tanto en las terapias como en los grupos de juego cobra protagonismo y suele ser el motor que engancha a nuestros usuarios.

Nos centraremos en la etapa sensoriomotora, que abarca de los 0-2 años de vida y que se caracteriza por un rápido y evidente desarrollo del bebé en todas las áreas. Durante esta etapa el bebé se relaciona con el mundo a través de lo que sus sentidos captan de él y mediante las respuestas que su sistema neuromuscular es capaz de generar. El juego y su aprendizaje se basan en procesos de ensayo-error y por lo tanto, en repetir y repetir para integrar.

El bebé percibe el agua templada en el baño, la encuentra agradable y agita brazos y piernas chapoteando de alegría. La mamá le anima y le canta “salpica chapotea…” y él repite la acción.

Hay que considerar que el bebé comienza teniendo una motricidad que está muy dominada por sus reflejos. Por ejemplo, mantiene las manos cerradas gran parte del tiempo de forma involuntaria o si fija la mirada en un punto adopta postura del esgrimidor. Pero poco a poco comienza a controlar esos reflejos, su función inhibitoria es más eficaz y adquiere el control motor, que avanza desde zonas proximales a distales (primero controlan cabeza hasta llegar a controlar por último la función de los dedos) y desde funciones más gruesas (voltear) hasta habilidades más finas (comer solo).

Por supuesto, todo ello determinará su juego, sin olvidar las dimensiones afectivas, emocionales, cognitivas… que caracterizan el desarrollo INDIVIDUAL de cada sujeto.

El primer año de vida supone en términos motrices el de la adquisición de los hitos básicos del desarrollo, ya que si bien el recién nacido llega sin experiencia de gravedad, a los tres meses es capaz de sujetar su cabeza boca abajo para mirar el tentetieso que tiene colocado enfrente y entre los 6-7 meses juega a cambiar de boca arriba a boca abajo a su antojo. A los 8 meses cambia su posición en el suelo desde sentado a gatas para alcanzar un objeto, a los 9 meses llega el desplazamiento a gatas o el shuffling (culeteando) para perseguir una pelota y entre los 9-12 meses sus músculos ya están preparados para pasar a la postura de pie.

Por lo tanto, durante estos primeros meses es necesario pasar mucho tiempo en el suelo en su espacio de juego, incitando y provocando situaciones de juego pero sin obligarlo a experimentar hitos para los que el bebé no está preparado.

A partir del segundo año de vida, que probablemente estrenemos con el inicio de la marcha, se producen cambios menos “vistosos”, parece que todos nos olvidamos del desarrollo motor cuando vemos que el pequeño inicia sus primeros pasos, pero queda mucho por experimentar: caminar y transportar, lanzar de pie, investigar y meterse en cualquier rincón imaginable, así como trepar, que puede aparecer incluso antes que andar y requiere gran inteligencia sensoriomotora.

En todo este periodo, desde el nacimiento a los dos años, las sensaciones de su cuerpo le permiten moverse libremente y relacionarse con su mundo.

En el siguiente cuadro relacionamos los hitos motrices de cada edad con los juguetes o juegos más recomendables.

 0-1 mes
  • Práctica y repetición de reflejos.
  • Inicio de interacciones.

 

  • Mira la cara del padre o madre.
  • Móviles.
  • Musicales.
 2-4 meses
  • Control cefálico.
  • Junta sus manos sobre el pecho.
  • Prensión por contacto.
  • Sus propias manos.
  • Sonajeros.

 

 4-8 meses
  • Coge un objeto y lo sacude.
  • Se pasa objetos de una mano a otra.
  • Se lleva objetos a la boca.
  • Se coge los pies.
  • Buena coordinación oculo-manual.
  • Aprecia la dualidad funcional de sus manos.

 

  • Mordedores.
  • Sonajeros.
  • Sus propias manos y pies.
  • Pelotas o bolas.
  • Muñecos de goma.
  • Peluches y muñecas de trapo.
 8-12 meses
  • Inicia el juego en sedestación.
  • Le gusta arrastrarse o gatear.
  • Lanza y golpea objetos.
  • Le gusta hacer aparecer y desaparecer cosas. (Permanencia de objeto).
  • Investiga.
  • Señala.
  • Pelotas.
  • Papeles.
  • Trapos.
  • Coches.
  • Espejos, botes.
  • Utensilios de cocina.
  • Juego del “cu-cu”.
   12-18 meses
  • Reconocimiento de la relación causa-efecto.
  • Le gusta imitar.
  • Juega a cargar y descargar objetos.
  • Hace torres de 2 o 3 piezas.
  • Le gusta romper papeles.
  • Lenguaje: “palabra frase”.
  • Andadores, correpasillos.
  • Cajas, piezas.
  • Papeles, revistas.
  • Objetos de uso cotidiano: cepillos, peines, tazas, platos, teléfonos, cubos, fregonas, escobas, carros de la compra…
  • Peluches y muñecas.
  18-24 meses
  • Mejora el control de su cuerpo y de sus extremidades.
  • Empuja, arrastra y transporta objetos grandes.
  • Trepa.
  • Sube y baja escaleras.
  • Interés creciente por los objetos pequeños.
  • No tienen sensación de peligro.
  • Uso del lenguaje reducido.
  • Cajas grandes.
  • Objetos pequeños (bolso de mamá).
  • Juguetes de arrastre.
  • Bloques de construcciones.
  • Coches.

 

Notas a tener en cuenta sobre el juego:

  • Resulta interesante recordar, que para el niño pequeño el juego es algo muy serio, tiene que ser placentero, a veces supondrá su forma de “autoregularse”.
  • Nunca hay que olvidar la individualidad de cada niño y por lo tanto de su desarrollo.
  • Respetaremos los intereses de cada niño aunque a partir de ahí podamos “ampliar” para facilitar la experimentación de todas las etapas del juego.
  • El tiempo orientativo recomendado para la estimulación en bebés (es decir, el bebé estará disponible para esa actividad ese tiempo, no hay que forzar para ampliar) es el siguiente:

0-1 año : 2-3 minutos

1-2 años: menos de 8 minutos

2-3 años: menos de 10 minutos

Si encuentras alguna dificultad para llevar a la práctica estas recomendaciones o detectas algún obstáculo en el desarrollo de tu bebé puedes consultarlo con tu pediatra, CDIATS locales o algún fisioterapeuta especializado en atención temprana.

Los grupos de juego que ofrecemos en nuestro centro permiten compartir entre los papás y sus bebés los juegos y actividades recomendadas para cada etapa sensoriomotora, con la guía de una fisioterapeuta especializada en pediatría. Se trata sobre todo de pasar un momento de esparcimiento y conexión, además de poder compartir estas experiencias con otros papás y bebés. Para ampliar información sobre precios y horarios de los grupos escribe a fisioterapia@centrolarueda.com.